lineabanner
letraslogo0203
lineabanner
Gobernar desde la Izquierda
barranegra03
Conáctanos102
barranegra03
blog
almac

 

cartel

Gobernar desde la izquierda

 Alejandro Encinas Rodríguez
México, Distrito Federal, agosto de 2007

Los gobiernos de izquierda: una experiencia reciente

La experiencia de gobierno de la izquierda en México, es relativamente reciente. Apenas en el año de 1979, la izquierda logró su reconocimiento legal  y con ello la oportunidad de medirse electoralmente frente a otras opciones políticas.

En 1980, el Partido Comunista Mexicano ganó el primer municipio que fue gobernado por la izquierda, Alcozauca, en la montaña de Guerrero, y en un lapso de 27 años, la izquierda pasó de gobernar uno de los municipios más pequeños y marginados del país, a gobernar a más de 25 millones de mexicanos.

En menos de 3 décadas, la izquierda mexicana logró posicionar a escala nacional un proyecto político, y pese a la adversidad, las cosas cambiaron: de aquél primer Ayuntamiento de Alcozauca, la izquierda gobierna hoy 405 municipios en el país, entre estos los municipios más poblados de México, como Ecatepec y de Nezahualcóyotl, con más de 2 millones de habitantes cada uno, 14 de las 16 Delegaciones Políticas del Distrito Federal; municipios de importancia económica estratégica para el turismo en el país, como Acapulco y Zihuatanejo, en Guerrero, o Cabos San Lucas en Baja California Sur, las capitales de algunos estados de la República y otras ciudades medias importantes.

Basta señalar, que además de los 9 millones de habitantes del Distrito Federal; la izquierda gobierna 7 millones 800 mil habitantes en el Estado de México, el 48 por ciento de su población total, las que en conjunto concentran cerca del 30% del producto interno bruto del país.

En este periodo, la izquierda inició la construcción de una experiencia municipalista. Se  creó la figura de Cabildo Abierto, a partir de la cual la comunidad participa en la toma de decisiones del Ayuntamiento: desde establecer los salarios de los funcionarios municipales, hasta identificar las prioridades en la obra pública y otras iniciativas, que se toparon con la realidad municipal, pues los proyectos no podían realizarse por la falta de recursos, el bloqueo de los gobiernos estatales, las limitaciones propias del partido, de las autoridades electas y en general de la vida del municipio.

¿Que es lo que ha posibilitado este posicionamiento?

A mi juicio son cuatro los elementos que en suma han permitido este ascenso:

 

  1. La izquierda en el gobierno proviene de un replanteamiento de su línea estratégica y táctica desde los años setenta, donde se dejaron atrás años de sectarismo y dogmas, que propiciaron una ruptura con el movimiento comunista internacional, en particular con el bloque soviético. En el que se dejó atrás la vía revolucionaria para la transformación social, como “la revolución proletaria” o la “dictadura del proletariado”, e hizo suya la vía democrática y electoral, acompañada de la recuperación de los símbolos y valores de la cultura y tradiciones nacionales.
     
  2. Este sector de la izquierda proviene de distintos procesos de unificación, que también dieron marcha atrás a años de división y sectarismo. En México, al igual que en otros países, -como el caso del Frente Amplio de Uruguay-, la disolución del Partido Comunista Mexicano, dio lugar a la formación del Partido Socialista Unificado de México, más adelante al Partido Mexicano Socialista y después al Partido de la Revolución Democrática, al que se sumaron corrientes que no compartían la vía electoral. Dicha unificación permitió a la izquierda salir de la marginalidad y colocarse ante la eventualidad de ser la primera fuerza política del país.
     
  3. Las fuerzas de izquierda que hoy gobiernan en América Latina, son resultado del agotamiento y derrota de distintos regímenes autoritarios, que van desde las dictaduras militares, que se vivieron en América del Sur y en América Central, hasta la dictadura “perfecta” en nuestro país, que apenas en el año 2000, permitió la alternancia política en el gobierno nacional.
     
  4. Estos cambios democráticos fueron resultado del surgimiento de movimientos sociales, que ante al cierre de espacios de expresión, pudieron organizarse, y aprovechando coyunturas y crisis, permitieron el avance hacia la democracia.

    Movimientos que enfrentaron la estructura autoritaria del Estado, como el movimiento estudiantil del 68, y la gran movilización ciudadana después de los sismos de 1985 en la Ciudad de México, que abrieron la puerta a la democratización del Distrito Federal, sentaron las bases para que la izquierda obtuviera su reconocimiento legal y triunfos electorales.

    Este es un fenómeno que se presenta de manera similar en Uruguay, Argentina, Brasil, Chile, Nicaragua, entre otros, donde, a pesar de que se enfrentaron situaciones de gran adversidad - como el golpe militar en Chile en 1973, que derrocó al primer presidente socialista electo democráticamente en el continente-, a vuelta de los años la izquierda gobierna hoy esos países.

  5. El fracaso de las políticas neoliberales, el incremento de la marginación, la desigualdad y la pobreza; la excesiva concentración del ingreso y la polarización social

Por ello, es importante entender que la presencia de la izquierda en el gobierno, debe atender estos aspectos y hacer un ejercicio democrático del gobierno, que reconozca la diversidad y la pluralidad política de la sociedad; que realice, no solamente un ejercicio honesto y transparente de la administración y la hacienda pública, sino un gobierno eficaz.

Se trata no de administrar, sino de gobernar con iniciativas que incidan en la transformación de la calidad de vida de la gente.

El perfil de un gobierno de izquierda

A casi diez años de gobierno en el Distrito Federal, se ha marcado una clara diferenciación con las políticas de los partidos conservadores, que ha demostrado que es posible instrumentar un modelo de desarrollo que atiende los graves problemas de inequidad, sin poner el riesgo la estabilidad económica ni las finanzas públicas, y al mismo tiempo garantizar una situación de normalidad democrática.

Ésta ha sido una década marcada por tres grandes rasgos:

Por la construcción del entramado institucional de un nuevo gobierno local aún con limitaciones jurídicas, toda vez que en 1997 el Distrito Federal dejó de ser un Departamento del Gobierno Federal, para dar paso a la elección democrática de sus autoridades, sin alcanzar todavía su autonomía plena al igual que las demás entidades de la República.

  • Por el conflicto permanente, alentado por el Gobierno Federal contra el Gobierno de la Ciudad, en el que se han entrelazado la confrontación de dos proyectos antagónicos, con dos procesos de sucesión presidencial, donde desde el Gobierno del Distrito federal se han posicionado dos candidaturas altamente competitivas, y
  • Por el impulso de un proyecto alternativo de Nación, que ha acreditado resultados y, al mismo tiempo, ha logrado un amplio respaldo popular, y construir una plataforma que permitió el triunfo de la izquierda en otras entidades del país y disputar el gobierno nacional.

Dentro del conjunto de programas y acciones que han conformado este proyecto, se pueden identificar siete ejes que permiten caracterizar la política impulsada en la segunda concentración urbana más grande del mundo:

1. Austeridad, eficacia y transparencia

Frente a la enorme corrupción y descomposición de las instituciones gubernamentales, la izquierda, originalmente puso énfasis en la necesidad de impulsar gobiernos basados en la honestidad de los funcionarios. Prácticamente bastaba ser honesto para mejorar el gobierno, lo cual resultó ser insuficiente. No basta ser honesto -lo cual en sí no es un atributo, es una obligación-, se deben adoptar otras acciones que garanticen un gobierno austero y eficiente.

En ocasiones se es honesto, pero no se quita el enorme costo de operación del gobierno ni se hace un manejo profesional y eficaz de la administración pública, donde se mantienen altas cargas burocráticas y por ineficacia se incrementan los costos de operación del gobierno y de la obra pública. Por lo que además de un ejercicio ético, se requiere eficacia.

El Gobierno de la Ciudad de México, puso énfasis en la necesidad de establecer una “austeridad republicana”.

En el 2000, las primeras acciones de gobierno fueron: la reducción del 15% de los salarios de los funcionarios públicos; la eliminación de los puestos de confianza  y de asesoría innecesarios, -tan solo en la Secretaría de Gobierno se redujeron de mil 200 asesores a 5-; se eliminaron gastos de representación y viáticos; los viajes al extranjero se limitaron a uno solo al año; se redujeron los gastos de operación del gobierno -telefonía celular, gasolina, papelería-, lo que permitió economías por alrededor de un mil 500 millones de dólares, con los que se financió en su totalidad el programa de pensiones para 400 mil adultos mayores de 70 años, que cada mes reciben un apoyo económico equivalente a medio salario mínimo en nuestra Ciudad (73 dólares mensuales).

Se debe, además, ser eficaz y eficiente en el manejo de las finanzas públicas y en la ejecución de los programas y las obras de gobierno, y ello se expresa fundamentalmente en tres aspectos:

  • El combate a la corrupción.
  • En la recaudación de contribuciones
  • En el manejo de la deuda pública, y
  • En el ejercicio del gasto público.

Si se desea identificar el perfil de cualquier gobierno, el mejor diagnóstico que se puede hacer es el análisis de las finanzas y la orientación del gasto público.

En materia de recaudación, sin crear ni aumentar impuestos durante los últimos seis años de gobierno; estableciendo únicamente ajustes a las contribuciones de acuerdo a la inflación, se incrementó en 12% en términos reales la recaudación. ¿Cómo fue posible?

Primero por el combate a la corrupción. Por ejemplo, durante el primer año de gobierno, se sanearon las oficinas de recaudación, en donde se registraban fugas por 500 millones de dólares al año, ya que el contribuyente que pagaba en la tesorería, recibía su registro y el sello de caja, pero ese dinero no ingresaba a las arcas de la Ciudad, ya que el sistema de computo estaba intervenido por un grupo delictivo organizado, el cual fue desmantelado.

Porque se establecieron estímulos y descuentos por pronto pago, se mejoraron los mecanismos de cobro a los grandes causantes, se facilitaron la formas de pago de las contribuciones, ampliando la cobertura de recaudación al sistema bancario, se estableció el pago electrónico vía internet, y más adelante se amplió a las tiendas de autoservicio el pago de contribuciones y otros servicios, como la licencia de manejo o el acta de nacimiento.

Durante 9 años consecutivos, se han otorgado aumentos salariales a los trabajadores de base al servicio del Distrito Federal, con dos puntos por encima de la inflación, con lo cual los salarios de los trabajadores al servicio de la ciudad han tenido una recuperación permanente en este periodo de más del 33% acumulado en términos reales, a lo que se sumó el haber eliminado las 8 categorías más bajas del tabulador salarial, lo que permitió a la mayoría de los trabajadores de base, una recuperación de su salario real de hasta del 70%.

Todo ello, sin aumentar impuestos ni tarifas en los servicios públicos, salvo el aumento en el transporte por metro de uno a dos pesos (de 10 a 20 centavos de dólar), que además fue resultado de una amplia consulta pública.

En materia de deuda pública, se hizo un replanteamiento a fondo, que permitió primero disminuir el ritmo de endeudamiento de la ciudad e iniciar un proceso de desendeudamiento neto.

Por ejemplo, el último Regente de la Ciudad solicitó en 1997 al Congreso de la Unión, mil 500 millones de dólares de techo de endeudamiento; la última solicitud que el GDF hizo para 2007, fue de 140 millones de dólares -10 veces menos que la de 1997- y ello para cumplir con distintos compromisos internacionales, como el finiquito de la adquisición de 45 nuevos trenes del metro, que por cierto costaron más baratos que los que se compraron 10 años antes a la misma empresa.

Más aún, en 2006, se colocaron 650 millones de dólares de la deuda pública en la Bolsa Mexicana de Valores, con tasas de interés más bajas que las que se habían contratado y a un mayor plazo de pago, con lo cual, no sólo se resolvió el problema financiero a largo plazo de la ciudad, sino además, puedo decirlo con orgullo, después de los últimos 6 años de gobierno, dejamos en caja mil 360 millones de dólares, para garantizar el inicio del nuevo gobierno y el funcionamiento de la Ciudad.

Con estas medidas se logró que las finanzas públicas y las emisiones de deuda del Distrito Federal, no solamente contaran con la más alta calificación internacional -triple AAA-, sino además se logró mantener durante 4 años consecutivos el desendeudamiento de la ciudad en términos reales.

Una condición básica para ganar la confianza y motivar la participación de la gente, es la garantía de transparencia y acceso a la información pública.

La Ciudad de México, sin duda, ha sido la entidad pública más auditada y fiscalizada del país.

Desde el inicio del gobierno, todos los mandos medios y superiores hicieron pública su situación patrimonial y se publicó la nómina del gobierno, sin que existiera ninguna exigencia jurídica al respeto.

A partir de enero de 2004, entraron en operación 43 oficinas de Información Pública en el Gobierno de la Ciudad, además de las 16 correspondientes a cada una de las Delegaciones.

La ley que regula el acceso a la información pública -tras un largo debate-, es una de las más avanzadas del país. El Distrito Federal es la entidad federativa que más solicitudes de información recibe por parte de la ciudadanía y el que mejor porcentaje de atención y respuesta exhibe a nivel nacional.

La eficiencia no está reñida con la izquierda, por el contrario, la izquierda debe hacer un ejercicio ético de su gestión gubernamental, pero además debe ser eficaz, eficiente, austera, transparente y dar resultados.

2. Política social

El segundo eje permitió identificar con claridad las prioridades del Gobierno. Si uno de los elementos que ha llevado a la izquierda al gobierno, es la expectativa de superar la desigualdad social que deriva del fracaso de las políticas neoliberales y enfrentar la inequidad, se requiere cumplir con la responsabilidad social del Estado y crear los instrumentos de una política social alternativa.

El Distrito Federal, si bien aparece con una buena calificación en los indicadores de desarrollo humano y la menor marginación en el país, al igual que toda gran concentración urbana, registra severos problemas de pobreza y marginación social.

Para afrontar estos problemas, se inició un novedoso programa de presupuestación y orientación del gasto de manera territorial, que se denominó Programa Integrado Territorial, a partir del cual se dividió la ciudad en mil 356 unidades territoriales, en las que se identificó su nivel de desarrollo, lo qu7e permitió concentrar la mayor parte de la inversión social y de infraestructura en las unidades con alta y muy alta marginalidad.

Cada año, puerta por puerta, en cada domicilio se entregó a los vecinos de la unidad territorial una carta suscrita por el Jefe de Gobierno, donde se informaba: “el presupuesto destinado por el Gobierno del Distrito Federal a esta unidad territorial es de tantas pensiones para adultos mayores, tantas becas para hijos de madres solteras, tantos recursos para discapacitados, tanto dinero para la recuperación de la unidad habitacional, etc.”.

La territorialización del presupuesto se acompañó de mecanismos de participación ciudadana. Así se crearon las asambleas vecinales en cada unidad territorial, en donde se discutían los programas de gobierno, delegándose en algunos casos la administración y ejecución de los programas.

Uno de los programas sociales que mayor impacto registró, fue el de la pensión universal a los adultos mayores, que tuvo una repercusión social muy importante. Más allá de la derrama económica, permitió la reinserción de los adultos mayores al núcleo familiar, lo que era una carga para muchas familias y llevaba al abandono de muchos ancianos. El programa se convirtió en un instrumento de cohesión del núcleo familiar, al igual que el programa de becas para hijos de madres solteras, o el de apoyos a gente de escasos recursos con problemas de discapacidad, donde se presentaron fenómenos similares.

Se instrumentaron además otros programas de alto impacto social, como el “Programa de Atención Médica y Medicamentos Gratuitos” a población no asegurada, que alcanzó una cobertura de 960 mil familias; el “Programa de Rescate de Unidades Habitacionales”, con una cobertura de 5 millones de beneficiarios, donde los vecinos formaban su comité, decidían la obra a realizar y administraban los recursos públicos directamente.

La inversión social desarrollada en los últimos seis años de gobierno en la ciudad, alcanzó la cifra de 6 mil 400 millones de dólares, la mas alta en la historia de la Ciudad de México.

3. Desarrollo Económico

Junto a la aplicación de esta política social innovadora, se promovió el desarrollo económico de la ciudad.

No es suficiente atender los problemas de inequidad, se necesita crear los instrumentos para generar empleos, promover la inversión, abrir nuevas empresas, mejorar la distribución del ingreso y hacer más competitiva nuestra economía, rompiendo con el mito de que la izquierda no permite desarrollar altos niveles de competitividad y promover la inversión privada.

El Gobierno de la Ciudad abrió la puerta a la inversión privada y estableció una relación formal, institucional y transparente con el sector empresarial, al margen del tráfico de influencias y de la corrupción en las adquisiciones o en la obra pública; lo que permitió en otras épocas amasar grandes fortunas al amparo del poder público

Se agilizaron trámites para el establecimiento y la operación de empresas; se establecieron estímulos y beneficios fiscales para el rescate de zonas turísticas y comerciales -como el corredor Reforma, Alameda, Centro Histórico- y para el desarrollo de parques industriales de alta tecnología; se hizo una muy importante inversión en infraestructura pública para apoyar estos proyectos prioritarios y se generaron normas y reglas claras para dar certeza a la inversión, garantizando un clima de gobernabilidad en la Ciudad.

Con estas acciones, en seis años de gobierno, se alcanzaron importantes resultados al registrar una inversión privada, sin precedente en la ciudad, por más de 10 mil millones de dólares-, a lo que se suma el hecho de que el Distrito Federal captó el 60% de la inversión extranjera directa radicada en México, es decir, 35 mil 500 millones de dólares.

4. Inversión pública, desarrollo de infraestructura y recuperación del espacio público

La Ciudad de México tenía más de tres décadas de rezago en el desarrollo de una infraestructura acorde con su nivel de crecimiento. Hay que señalar, que si bien el Distrito Federal cuenta con alrededor de 9 millones de habitantes, la Zona Metropolitana del Valle de México, alcanza cerca de 20 millones de habitantes,  y que mientras el Distrito Federal contuvo su crecimiento poblacional al 0.3 por ciento anual, la Zona Metropolitana creció a una tasa anual del 3.5%. Algunos municipios conurbados como Ixtapaluca o Chimalhuacán, registraron tasas de crecimiento de 15% anual. Esto ha significado que la zona metropolitana cuente cada año con 300 mil nuevos habitantes, es decir, cada año se tiene una nueva ciudad dentro de la ciudad.

 

¿Qué representa esta dinámica poblacional para el Distrito Federal? Simple y llanamente que todos los días, y en forma creciente, arriben a la ciudad 4 millones y medio de personas de la zona metropolitana y de otras regiones del país a demandar empleo y diversos servicios -médicos, educación, abasto y otros satisfactores.

 

Por ello fue necesario impulsar la recuperación de la infraestructura de la ciudad y en ello, la austeridad, el buen manejo de las finazas y de la deuda pública, permitieron contar con los recursos necesarios para invertir y hacer más competitiva a la ciudad.

 

Provocó un fuerte debate, la construcción de vialidades elevadas, denominadas “segundos pisos”. Se cuestionaba realizar “obras faraónicas” de alto costo económico y de privilegiar el transporte privado sobre el transporte público, dejando de lado que habían transcurrido por lo menos 30 años sin construcción de  nuevas vialidades y en esas tres décadas, el parque vehicular en la ciudad pasó, de menos de un millón de vehículos a 3 millones 800 mil unidades.

 

Sin embargo, el grueso de la inversión pública no se destinó a esta obra. Los “segundos pisos” representaron una inversión de menos del 10% de la inversión pública total. El 90 % restante, se destinó a crear un sistema de educación media superior y la Universidad de la Ciudad de México; se rehabilitó la red de servicios hospitalarios, se construyeron nuevos centros de salud y hospitales de especialidades en zonas de alta marginalidad (Iztapalapa y Álvaro Obregón); se rehabilitó la infraestructura hidráulica; se construyeron dos plantas de bombeo para evitar inundaciones; se entubó el viejo Canal del Desagüe; se construyeron cuatro estaciones de bomberos; se compraron 45 nuevos trenes del metro; se renovaron mil 200 camiones de la Red de Transporte Público y más de 20 mil taxis de los 108 mil que circulan en la Ciudad; se crearon nuevos espacios públicos y se construyeron dos nuevos centros penitenciarios, entre otras obras.

Así se alcanzó la más alta inversión pública en la historia de la ciudad, 6 mil 400 millones de dólares. Por ello, austeridad, eficacia, combate a la inequidad, promoción del desarrollo económico y social, junto a la modernización de la infraestructura pública, son cuatro de los ejes del sello distintivo del gobierno de la izquierda en la Ciudad de México.

Rescate del espacio público

Por otra parte, para el fortalecimiento de las relaciones de convivencia, de los valores, cultura y tradiciones que dan identidad y pertenencia con la ciudad, el Gobierno de la Ciudad privilegió la recuperación y promoción de los espacios públicos.

Acciones como el rescate del Zócalo (principal plaza de la ciudad) para diversas actividades cívicas y culturales; la rehabilitación de las principales áreas verdes como los bosques y zoológicos de la Ciudad -Chapultepec, San Juan de Aragón y los Coyotes-; la creación de parques lineales; la recuperación de espacios deportivos, del Canal Nacional, el Acueducto de Guadalupe y distintos edificios y monumentos históricos, mejoró el entorno urbano y ofreció a la comunidad mejores espacios de integración con la ciudad.

  • Desarrollo sustentable y protección civil

Un signo fundamental de los gobiernos de izquierda, debe ser, sin duda la protección del medio ambiente y el respeto a la naturaleza.

El primer programa ambiental propuesto en México, fue el del Partido Socialista Unificado de México en los años ochenta, y se puede considerar este tema, como una divisa particular de la izquierda.

A partir de entonces, la izquierda ha asumido la necesidad de que las acciones públicas garanticen la sostenibilidad del desarrollo, donde el cuidado del medio ambiente y los recursos naturales, debe ser una prioridad gubernamental, por lo que las distintas políticas públicas deben incorporar en sus acciones la dimensión ambiental, aplicando medidas que favorezcan un desarrollo sustentable.

En este terreno se lograron importantes resultados en la disminución de la contaminación atmosférica y el manejo más eficiente del agua y de los residuos sólidos, así como la preservación de las reservas ecológicas y los servicios ambientales que estas prestan a la ciudad.

Mejoramiento de la calidad del aire

La ciudad mejoró significativamente los registros referidos a la contaminación atmosférica por ozono y por partículas suspendidas en el aire, al verse disminuidas tanto sus concentraciones como sus registros.

Mientras que hace una década, solamente el dos por ciento de los días de cada año se cumplía con la norma de salud para ozono, actualmente el cumplimiento se ha incrementado al 40 por ciento de los días del año. De igual manera, el número de horas diarias en que se rebasa la norma de ozono pasó de 6.6 horas diarias, en 1991, a dos horas en 2006.

Infraestructura hidráulica

Ante la problemática del abastecimiento de agua potable en la Zona Metropolitana, que desde 1995 no recibe un litro adicional de sus fuentes de abasto, estimados en 65 m3 por segundo, el Sistema de Aguas de la ciudad, dio prioridad a hacer un manejo más eficiente del agua disponible, mediante la sectorización de la red, la detección y reparación de fugas. la rehabilitación de pozos y redes secundarias.

Estas acciones, permitieron la recuperación de 3,25 m3 por segundo, lo que posibilitó enfrentar en mejores condiciones, la demanda de este recurso.

Manejo Integral de residuos

Se inició el manejo integral de las 13 mil toneladas diarias de residuos sólidos que genera el Distrito Federal, a partir de la promulgación de la nueva Ley de Manejo de Residuos Sólidos y de programas de separación de basura. Esta normatividad permitirá dejar atrás la visión tradicional de recolección de basura y limpieza pública.

El relleno sanitario, conocido como Bordo Poniente -el más grande del mundo-, donde se deposita la mayor cantidad de basura de la ciudad, deberá cerrarse en septiembre de 2008, por lo que se ha planteado un proyecto de recuperación del gas metano de dicho relleno, dentro del mecanismo de desarrollo limpio de Protocolo de Kioto, lo que permitirá -como sucede en el caso del Metrobús- recibir recursos por la venta de bonos de carbono; al tiempo que se aprovecha este recurso como fuente de energía y se controla la emisión de gases de efecto invernadero.

Suelo de Conservación

 

El 58 por ciento del territorio del Distrito Federal es zona rural y suelo de conservación, en él conviven y prevalecen pueblos originarios, ejidos y comunidades agrarias, reservas ecológicas y zonas forestales. Los servicios ambientales que proporciona son estratégicos para garantizar la viabilidad de la Ciudad de México.

El fomento y diversificación de las actividades productivas en el suelo de conservación, ha permitido contener el avance de la mancha urbana, por lo que se financiaron con el programa de “Fondos Comunitarios para el Desarrollo Sustentable”, 8 mil 900 proyectos productivos -recuperación de suelos, cosecha de agua, captura de carbono, protección de recursos naturales y ecoturismo- con lo que benefició a la totalidad de las comunidades y ejidos que conforman la zona rural del Distrito Federal.

Protección civil

Debido a las particulares condiciones geográficas y a su desarrollo desordenado, la Ciudad de México registra altos niveles de vulnerabilidad, tanto por fenómenos naturales, como los provocados por su crecimiento y la acción del hombre -riesgos sísmicos, fallas geológicas, inundaciones e incendios- por lo que, en coordinación con distintas autoridades federales y el ejército mexicano, se diseñaron distintos programas de protección civil en casos de desastres y contingencias mayores, que implican desde medidas preventivas y equipamiento especializado, hasta planes operativos en situación de emergencias.

6. Gobernabilidad democrática

La Ciudad de México es el centro político, económico, financiero, cultural, religioso y de servicios del país. Es una ciudad que goza del ejercicio pleno de sus libertades.

Es la capital de la República Mexicana, y el principal centro de expresión política del país. Cada día se realizan en promedio 7 manifestaciones políticas o peregrinaciones religiosas.

Ello implica la necesaria atención al funcionamiento general de la ciudad y de los problemas que en ella se generan, y al mismo tiempo, la atención a conflictos originados en otras entidades del país que se expresan en la Ciudad.

En materia de gobernabilidad, se propuso garantizar la seguridad pública y promover el dialogo y la concertación para la solución de los problemas políticos y la atención de las demandas en la ciudad.

En materia de seguridad pública se promovieron dos cambios sustanciales:

Dar prioridad a las acciones preventivas, partiendo del reconocimiento de que es necesario atender las causas y no sólo los efectos de la inseguridad, por lo que los programas sociales se radicaron de manera especial en las zonas en donde se registraban los más altos índices delictivos.

 Se reorientó el trabajo de los cuerpos policíacos. La policía no se utilizó para la represión o con fines políticos, sino que se orientó a garantizar la seguridad de las personas y sus bienes; por lo que se avanzó en la capacitación, equipamiento y profesionalización de los cuerpos policíacos y en su coordinación con las autoridades judiciales y el conjunto de las áreas de gobierno.

En materia de atención a las manifestaciones de inconformidad social o a los conflictos políticos en la ciudad, se privilegió el dialogo y el entendimiento, con lo que se logró mantener una situación de normalidad y gobernabilidad democrática, e incluso, después del proceso electoral de 2006, cuando el país estuvo al borde de una ruptura institucional, la actitud de tolerancia y concertación del gobierno local, evitó una crisis política.

Sin embargo, de la experiencia de gobierno se desprenden otras condiciones básicas para garantizar la gobernabilidad en la ciudad. Más allá de las tareas de seguridad pública, protección civil y concertación política, se establecieron cinco indicadores de servicios públicos indispensables para mantener la estabilidad y el funcionamiento en la ciudad: el abasto de agua; la recolección de residuos; la operación del Metro; el abasto de electricidad y la situación en los reclusorios de la ciudad, lo que permitía evaluar el funcionamiento general de la ciudad y tomar medidas preventivas oportunamente para evitar cualquier incidente mayor.

7. Desarrollo Institucional

Fortalecimiento del gobierno local

El Gobierno de la Ciudad se orientó en su primera etapa (1997- 2000) a construir el entramado jurídico para pasar de ser una dependencia del Ejecutivo Federal, a un gobierno local, electo directamente por los ciudadanos.

Este primer paso, posibilitó, durante la segunda gestión de gobierno, aplicar programas distintivos y fortalecer la nueva institucionalidad local.

A pesar de los innegables avances legales y administrativos, se requiere de una nueva reforma política que de lugar a la Constitución Política del Distrito Federal, la cual reconozca como una entidad autónoma y soberana al Distrito Federal; otorgue facultades plenas al Jefe de Gobierno y a la Asamblea Legislativa, al igual que las que ejercen los gobernadores y congresos de los estados, establezca los Ayuntamientos de la Ciudad de México, y cree, necesariamente, nuevas formas de planeación, coordinación y gestión metropolitana en el centro del país.

La planeación y el desarrollo actual de la Ciudad de México, no puede concebirse sin una visión metropolitana integral. La interacción cotidiana de sus 20 millones de habitantes y sus efectos, en todos los ámbitos de la vida de la ciudad, obligan a una coordinación y planeación integral entre las entidades y municipios que conforman la zona metropolitana.

Durante los últimos años se han registrado avances en la relación metropolitana. Se reactivó la Comisión Ejecutiva de Coordinación Metropolitana; se creó un fondo metropolitano para obras y servicios; se emitió la nueva declaratoria de Zona Metropolitana del Valle de México, que incluye 59 municipios del Estado de México, las 16 delegaciones del Distrito Federal y un municipio del Estado de Hidalgo; se reactivaron las comisiones metropolitanas sectoriales, y se estableció un programa de 31 grandes obras metropolitanas de infraestructura vial, hidráulica, ambiental y desarrollo urbano.

Falta camino por recorrer en este tema nodal para el desarrollo de la ciudad, por lo que en el corto plazo se deberá trascender de los acuerdos y convenios de colaboración hacia la conformación de autoridades de carácter metropolitano.

Los nuevos retos

Finalmente, la izquierda en México enfrenta dos retos importantes:

El reforzamiento y consolidación de los gobiernos que encabeza, ya que, a pesar de que existen experiencias exitosas de gobierno, la alternancia, sobre todo en el ámbito municipal, es muy alta. De cada diez municipios que se ganan, ocho se pierden en la siguiente elección.

Si bien la dinámica de los gobiernos locales en México, obedece a situaciones y circunstancias específicas y no necesariamente reflejan las preferencias electorales a nivel nacional, también es cierto que la izquierda no ha logrado establecer una forma de gobierno común en los gobiernos que preside, donde los estilos e intereses personales de muchos de sus representantes administran su gestión o inclusive reproducen prácticas y esquemas alejados del concepto de gobierno democrático, así como problemas de corrupción.

Esta situación hace que la ciudadanía no perciba una diferencia clara entre los gobiernos conservadores con los de izquierda. Por lo que se requiere emprender un esfuerzo en materia de capacitación de los funcionarios públicos y la promoción y divulgación de los casos de éxito, que desde la visión de izquierda, son referentes.

Un segundo reto es consolidar la preferencia electoral expresada en las pasadas elecciones presidenciales, que alcanzaron a más de 15 millones de mexicanos que se inclinaron por esta opción.

En ello, juegan un papel fundamental el Frente Amplio Progresista -integrado por los tres partidos que formaron la Coalición “Por el Bien de Todos”-; la Convención Nacional Democrática y el Gobierno Legítimo, presidido por Andrés Manuel López Obrador, que promueven una resistencia civil pacífica, que busca la transformación profunda de las instituciones públicas y del régimen político a favor de los más necesitados. Propuestas a la que se han adherido hasta ahora más de un millón de personas.

La capacidad de atención de estos dos aspectos delimitará las posibilidades de la izquierda para consolidar la mayoría que conduzca al país.

 

pie4